
El dato de inflación de febrero, que registró un 2,9% según el INDEC, generó sospechas en el mercado financiero por operaciones detectadas en activos antes de la difusión oficial, lo que podría indicar una posible filtración de información privilegiada.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el jueves pasado el índice de precios al consumidor (IPC) de febrero, que se ubicó en 2,9%. Esta cifra superó las expectativas privadas, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaban alrededor del 2,7%, y contrastó con señales del Gobierno que anticipaban una desaceleración respecto de enero.
Desde horas previas a las 16 —momento habitual de publicación del indicador—, varios participantes del mercado observaron cambios en las posiciones. Alrededor de las 14.30 comenzaron a circular rumores en grupos de inversores y chats de operadores que apuntaban a un número superior al esperado.
Mayor demanda
“Lo teníamos desde las 14.30. Todo el mercado más o menos lo rumoreó por ese horario”, afirmó un operador de una de las principales sociedades de bolsa del país, que solicitó reserva de identidad, de acuerdo a lo consignado por el diario La Nación. A partir de ese instante, se registró una mayor demanda por instrumentos indexados por CER —como letras del Tesoro con vencimiento en mayo de 2026 (Lecer X15Y6 y X29Y6)— y ventas en títulos a tasa fija.
Datos del mercado indican que los bonos CER más líquidos subieron hasta 0,6% en esa jornada (foto inferior), mientras que la curva de tasa fija mostró ofertas con bajas de entre -0,1% y -0,5% en varios papeles, entre ellos letras como la LECAP S31L6 (vencimiento julio 2026).
Otro operador consultado confirmó: “Sí, se filtró el dato y empezaron a pagar CER y vender tasa fija”. Según su relato, cerca de las 15.30 se desarmaron posiciones en títulos a tasa fija, y minutos antes de las 16 aparecieron ventas adicionales en algunas letras.
Una fuente del mercado detalló que en el bono TZX26 se operaron $26.000 millones entre las 15.30 y las 16, con una suba posterior de 1,1% que implicó ganancias aproximadas de $220 millones en ese solo instrumento.

Estos movimientos se explican porque una inflación superior a la prevista beneficia a los activos ajustados por IPC (CER), al indexar su capital, mientras reduce el atractivo de los de tasa fija.
En plataformas de mercados de predicción como Polymarket, donde se negocian contratos sobre eventos económicos, también se verificó un cambio abrupto. Hasta poco antes de las 15.30, el rango más probable era 2,5%-2,7%. En la media hora final, la opción 2,8%-3% concentró la mayor probabilidad implícita, coincidiendo con el 2,9% oficial. El volumen total negociado en ese contrato alcanzó cerca de US$91.000.
Las ganancias individuales en la plataforma fueron modestas —del orden de cientos de dólares en algunos casos—, aunque las cuentas son pseudónimas y un usuario puede operar con múltiples billeteras, lo que complica rastrear si responden a un solo operador o varios. Algunos participantes acertaron en mediciones previas pese a que las expectativas generales estaban por debajo del dato oficial.
Prohibiciones
Varios operadores consultados consideran que la coincidencia entre rumores, ajustes en bonos y variaciones en apuestas apunta a que el número pudo haber circulado antes de tiempo entre algunos actores.
Este tipo de comentarios no es nuevo: en la publicación del IPC de enero —también 2,9%— ya se habían reportado movimientos inusuales previos.
El protocolo del INDEC establece difusión simultánea, permitiendo entrega anticipada solo al Ministerio de Economía y al Banco Central bajo embargo estricto hasta el horario oficial. La Comisión Nacional de Valores (CNV) indicó que “las investigaciones de la CNV, si las hubiera, son secretas por ley”. La legislación argentina prohíbe el uso de información privilegiada para operar en el mercado, con sanciones administrativas y penales previstas en caso de confirmarse.